La preeclampsia (PE) es una complicación multisistémica del embarazo, afectando del 3 – 5% de todos los embarazos a nivel mundial, elevándose esta tasa hasta 10% en presencia de factores de riesgo y es una de las principales causas de morbimortalidad materna y fetal/neonatal a nivel mundial. La PE está involucrada en el 15% de las muertes maternas relacionadas con el embarazo.

Un aspecto importante es resaltar que en la gran mayoría de casos, una paciente con PE es diagnosticada como tal en el momento en que inicia con su sintomatología, situación que pone tanto al feto como a la madre en peligro de sufrir afecciones a su salud; debiendo ser lo ideal el poder identificar con alto grado de confiabilidad, desde las primeras semanas de la gestación, a aquellas pacientes que pudieran desarrollarla.

La causa de la PE es multifactorial, pero hay evidencia creciente de que los factores de crecimiento angiogénicos como el factor de crecimiento placentario (PlGF) y forma soluble de la tirosin quinasa 1 (sFlt- 1) desempeñan un papel importante en el desarrollo de la PE. PlGF, es pro-angiogénico y promueve la viabilidad de las células endoteliales. Aumenta progresivamente durante el embarazo con un pico máximo entre las 29 y 32 semanas.

sFlt-1 es una proteína anti-angiogénica y sus valores se correlacionan positivamente con la edad gestacional, aumenta considerablemente a partir de la semana 35 de gestación, presentando valores aumentados 5 semanas antes del desarrollo de la PE. En mujeres con PE clínica, las concentraciones de sFlt-1 aumentan significativamente mientras que las de PlGF libre circulante disminuyen.

El incremento de los niveles en suero de sFlt-1 y la reducción en los niveles de PLGF, los cuales provocan un aumento en el cociente de sFlt-1/PlGF, pueden detectarse en la segunda mitad del embarazo en mujeres con riesgo a desarrollar complicaciones derivadas de la insuficiencia placentaria. Los cambios en los niveles de factores angiogénicos y anti angiogénicos son más pronunciados en la enfermedad de inicio temprano que en la enfermedad de inicio tardío y se asocian con severidad del trastorno clínico. Aún más importante es que el desbalance angiogénico es detectable antes de la aparición de síntomas clínicos, lo cual permite su uso para la discriminación de mujeres con embarazos normales de aquellas con un riesgo elevado de desarrollar complicaciones placentarias. Los cambios en los niveles de factores angiogénicos y anti angiogénicos son más pronunciados en la enfermedad de inicio temprano que en la enfermedad de inicio tardío y se asocian con severidad del trastorno clínico.(1, 3)

Además, se ha demostrado que la progresión del cociente de sFlt-1/PlGF entre mediciones repetidas anticipa el desenlace clínico del embarazo y el riesgo de desarrollar PE, razón por la cual se ha sugerido la toma seriada de las mediciones.(4)

La determinación del ratio de sFlt-1/PlGF permite la identificación de mujeres con un riesgo elevado de necesidad de finalización de la gestación y mal resultado materno y neonatal. Los niveles elevados están estrechamente relacionados con la necesidad de parto inmediato.(1)

Por otro lado, los factores angiogénicos se correlacionan con los parámetros de ecografía Doppler, principalmente con el Doppler de las arterias uterinas. Se ha demostrado que la medición adicional del cociente de sFlt-1/PlGF mejora la sensibilidad y especificidad de la medición Doppler de las arterias uterinas en la predicción de PE.(5,6)